¿Puede un email servir como prueba de intento de mediación?
Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025, muchos abogados se enfrentan a una duda práctica muy concreta:
¿Basta con enviar un email para acreditar que se ha intentado una mediación o un MASC antes de demandar?
La pregunta es lógica. El correo electrónico es rápido, barato y forma parte del día a día profesional. Sin embargo, que sea habitual no significa que siempre sea suficiente desde el punto de vista procesal. Y aquí es donde conviene distinguir entre lo que puede valer y lo que conviene hacer para evitar riesgos.
Qué medios son válidos para acreditar un intento de MASC
La LO 1/2025 no establece un listado cerrado de medios. El criterio legal es funcional:
el intento de MASC debe poder acreditarse de forma fiable, objetiva y comprensible para el juzgado.
Eso implica que el medio utilizado permita demostrar:
- El contenido exacto de la propuesta o invitación.
- La fecha de envío.
- La identidad del destinatario.
- La puesta a disposición del mensaje.
- La existencia de un esfuerzo razonable, especialmente si no hay respuesta.
Desde ese punto de vista, el email no está excluido, pero tampoco está automáticamente validado.
Te recomendamos leer nuestro artículo: ¿Qué medios son válidos para enviar un MASC?
Valor probatorio del correo electrónico (no certificado)
El correo electrónico no certificado tiene un valor probatorio limitado y contextual.
Puede servir como indicio, pero rara vez como prueba sólida por sí solo.
Principales debilidades del email como prueba de mediación:
- No acredita lectura ni recepción efectiva.
- Puede enviarse a direcciones genéricas o no controladas.
- Es fácilmente impugnable alegando falta de conocimiento.
- Resulta complejo certificar su contenido sin sistemas adicionales.
En procedimientos donde el cumplimiento del MASC actúa como requisito de procedibilidad, estas debilidades pesan mucho más que en otros ámbitos.
Requisitos mínimos según la práctica judicial
Aunque la jurisprudencia específica sobre la LO 1/2025 se irá formando con el tiempo, la práctica judicial ya viene exigiendo —en contextos similares— ciertos mínimos que un simple email no siempre cumple:
- Trazabilidad completa del intento.
- Posibilidad de reconstruir el proceso paso a paso.
- Prueba clara de que se ofreció una vía real de solución.
- Acreditación de más de un intento si no hubo respuesta.
- Documentación ordenada, comprensible y objetiva.
Un email aislado, sin certificación ni seguimiento, difícilmente superará un control riguroso del juzgado si la otra parte lo discute.
Buenas prácticas documentales
Si se opta por utilizar el email no certificado dentro de un intento de MASC, debería hacerse con cautela y dentro de una estrategia más amplia:
- Evitar direcciones genéricas (info@, contacto@).
- Utilizar textos claros, específicos y orientados a la resolución.
- Conceder un plazo razonable de respuesta.
- Reforzar el envío con otros medios más sólidos.
- Conservar evidencias técnicas adicionales, si existen.
Aun así, el email debe entenderse como un complemento, no como el eje central del intento de mediación. Por supuesto, desde CeritDEMANDA, recomendamos mucho más el email certificado, el burofax o el SMS certificado.
Conclusión práctica
¿Puede un email servir como prueba de intento de mediación?
Depende del caso, pero en muchos supuestos no es suficiente ni seguro.
Cuando el objetivo es avanzar hacia la demanda sin sobresaltos, lo razonable es contar con un expediente de MASC bien estructurado, con medios adecuados, seguimiento, esfuerzo razonable y una certificación final clara.
Por eso, cada vez más despachos optan por externalizar esta fase precontenciosa en un tercero especializado y neutral como CertiDEMANDA, que se encarga de todo el proceso, garantiza la validez formal del intento y libera al abogado de una carga que, mal gestionada, puede generar problemas procesales serios.
Delegar el MASC no es una renuncia al control del asunto, sino una forma inteligente de ganar seguridad jurídica, ahorrar tiempo y llegar al juzgado con el trabajo bien hecho desde el primer momento.