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¿Qué ventajas ofrece un MASC frente a un procedimiento judicial?

Cuando un despacho o una administración de fincas se enfrenta a un conflicto que previsiblemente acabará en los tribunales, surge una pregunta muy práctica: ¿tiene realmente sentido invertir tiempo en un MASC si, al final, será necesario demandar? La Ley Orgánica 1/2025 obliga a intentarlo, sí, pero la obligación no debería hacernos perder de vista que estos mecanismos pueden aportar beneficios reales si se gestionan correctamente.

A continuación se analizan las ventajas más relevantes de los MASC frente a un procedimiento judicial, con un enfoque estrictamente práctico para quienes necesitan cumplir con la ley sin asumir riesgos ni sobrecargar a sus equipos.

1. Costes y plazos: una diferencia notable

La comparación más directa entre un MASC y un proceso judicial es económica y temporal.

Menor coste operativo

Los MASC —ya se trate de una negociación asistida, una conciliación o una mediación— implican generalmente menos intervenciones, menos desplazamientos y menos inversión de horas profesionales. Incluso cuando no se alcanza un acuerdo, el coste del intento es sensiblemente inferior al de un procedimiento completo.

Para despachos con alto volumen de reclamaciones, esto evita que la fase previa se convierta en un cuello de botella.

Plazos mucho más breves

Mientras que un procedimiento civil puede alargarse durante meses o incluso años, un MASC bien gestionado puede cerrarse en días o pocas semanas, permitiendo presentar la demanda sin demoras indebidas.

Además, cuando la gestión la asume un tercero profesional neutral, los plazos se controlan de forma estricta: envío de comunicaciones, recordatorios y certificación final se ejecutan sin interrupciones, evitando que el expediente quede “dormido” en la agenda del despacho.

2. Éxito y satisfacción: no todo es evitar el juicio

Aunque muchos conflictos acabarán igualmente en sede judicial, los MASC ofrecen una oportunidad real de resolución anticipada.

Mayor predisposición de la otra parte

El simple hecho de que la comunicación inicial no provenga del propio abogado del reclamante, sino de un intermediario neutral, genera menos tensión y reduce la percepción de hostilidad. En numerosas ocasiones, esto abre la puerta a que el deudor conteste, aporte información o incluso negocie.

Mejor experiencia para el representado

Desde la perspectiva del cliente del despacho, ver que su abogado ha agotado todas las vías posibles, documentando cada intento con trazabilidad sólida, transmite profesionalidad y diligencia. Incluso si se termina demandando, el cliente percibe que el proceso se ha gestionado con estrategia y orden.

3. Casos comparativos: qué sucede en la práctica

Cuando el MASC evita la demanda

En reclamaciones de cuantía moderada o en conflictos vecinales, es frecuente que la otra parte reaccione ante un requerimiento formal gestionado por un tercero imparcial. Muchas veces no se necesita más: una aclaración, una propuesta de pago, o un simple reconocimiento del incumplimiento.

Para los administradores de fincas, esto puede significar evitar gastos comunitarios y resolver tensiones internas sin necesidad de acudir al juzgado.

Cuando el MASC no obtiene respuesta

Incluso en estos escenarios, el intento no se pierde: queda la constancia jurídica del “esfuerzo razonable”, requisito clave para superar el filtro de admisión. Que un operador independiente haya enviado las comunicaciones y certificado la trazabilidad aporta solidez probatoria y reduce el riesgo de inadmisión.

Cuando la demanda es inevitable

Un MASC ágil y correctamente documentado permite que la demanda se presente de inmediato, sin retrasos por falta de pruebas o por tener que repetir comunicaciones mal planteadas. Esta es una ventaja estratégica significativa para despachos con alta rotación de procedimientos.

4. Conclusión: más que una obligación, que sí, que lo es, también es una herramienta útil

Los MASC no solo cumplen una exigencia legal: bien gestionados, ofrecen ahorro de costes, rapidez, oportunidad de acuerdo y un blindaje probatorio que facilita la posterior demanda si es necesaria.

Para que realmente aporten valor, es fundamental que se gestionen con rigurosidad, neutralidad y trazabilidad, evitando improvisaciones que puedan comprometer la admisión del procedimiento.

5. Externalizar esta fase para trabajar con seguridad

Si quieres centrar los recursos de tu despacho en la estrategia procesal y asegurarte de cumplir la Ley Orgánica 1/2025 sin riesgos, externalizar la fase MASC en un tercero especializado como CertiDEMANDA, neutral y 100% online es una opción especialmente eficiente.

Permite reducir cargas de trabajo, garantizar un “esfuerzo razonable” documentado y disponer de un certificado completo para el juzgado.

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