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Conflictos vecinales y Ley 1/2025: ¿hay que intentar un MASC antes de demandar?

Quien gestiona una comunidad de propietarios lo sabe: muchos conflictos que parecen menores —impagos, ruidos persistentes, obras sin autorización— pueden terminar ante los tribunales si no se reconducen a tiempo. Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025, muchos administradores y abogados se preguntan si esta obligación de intentar un Mecanismo Alternativo de Solución de Conflictos (MASC) también alcanza a las comunidades de propietarios. La respuesta, en la mayoría de los casos, es sí, y conviene entender bien cómo aplicar la norma para evitar problemas posteriores.

A continuación se ofrece una guía práctica para aclarar cuándo es obligatorio el MASC, qué vías son más adecuadas en el ámbito vecinal y cómo documentar correctamente esta fase previa para cumplir con la ley sin añadir carga de trabajo al despacho.

¿La Ley 1/2025 aplica a comunidades de propietarios?

La Ley Orgánica 1/2025 introduce la obligación general de intentar un MASC antes de presentar una demanda en procedimientos civiles o mercantiles, lo que incluye la mayoría de las reclamaciones que interponen comunidades de propietarios.

Por tanto, salvo supuestos muy concretos excluidos por la propia ley (como medidas urgentes o procedimientos especiales), la comunidad debe acreditar que ha realizado un intento de resolución extrajudicial antes de acudir al juzgado. No importa que el conflicto tenga origen en relaciones vecinales internas: lo relevante es que la acción se tramite por la jurisdicción civil.

Para los administradores de fincas, esto significa incorporar esta fase previa como parte ordinaria del expediente, con el mismo rigor que la convocatoria de juntas o la preparación de la demanda.

Tipos de conflictos más comunes en los que sí aplica

La casuística es amplia, pero en la práctica la obligación de intentar un MASC resulta aplicable en la mayoría de reclamaciones habituales:

  • Impagos de cuotas comunitarias
  • Reclamaciones por daños en elementos comunes o privativos
  • Conflictos por ruidos, actividades molestas o usos indebidos
  • Controversias por obras no autorizadas
  • Ejecución de acuerdos de junta impugnados por algún propietario

Todos estos supuestos, si derivan en una demanda civil, necesitan un intento previo documentado que cumpla el estándar legal.

¿Cuándo es obligatorio el intento de MASC?

La clave no está en el tipo de conflicto, sino en el paso procesal: si la comunidad va a presentar una demanda civil, debe intentarse antes un MASC, salvo que concurra una causa de exención legal.

En términos prácticos, esto implica:

  • Realizar al menos un intento real y verificable de contactar con la parte contraria.
  • Seguir un estándar de “esfuerzo razonable”, que normalmente exige más de una comunicación cuando no hay respuesta.
  • Acreditar la fecha, contenido, destinatario y resultado de dichos intentos.

Si esta fase se omite o se realiza de manera insuficiente, el juzgado puede inadmitir la demanda o requerir subsanación, lo que retrasa el proceso y genera un riesgo innecesario para el administrador o el abogado que dirige el asunto.

Qué vías son más adecuadas para comunidades de propietarios

No todos los MASC son igual de útiles para conflictos vecinales. En la práctica, las comunidades suelen necesitar mecanismos que:

  • Sean rápidos y sin costes elevados.
  • No requieran reuniones presenciales o mediaciones formales complejas.
  • Permitan cumplir la ley incluso cuando el propietario no quiere colaborar.
  • Aporten neutralidad, algo especialmente valioso para evitar que el reclamado perciba la comunicación como un ataque personal de la comunidad o del administrador.

Por ello, en muchos expedientes resulta más eficaz optar por vías de comunicación formal gestionadas por un tercero neutral, que asegure envíos correctos, trazabilidad completa y automatice los recordatorios cuando no hay respuesta. Esto evita que el administrador tenga que repetir intentos o asumir tareas que, acumuladas en volumen, acaban saturando el día a día de la oficina.

Cómo documentar correctamente el intento de MASC

La documentación es el punto crítico: el juzgado debe poder comprobar que realmente se intentó el MASC y que se hizo con la diligencia esperada.

Para ello, conviene:

  • Asegurar que las comunicaciones se envían con acreditación fiable de entrega o intento de entrega.
  • Registrar todas las interacciones, incluidas las respuestas del propietario o su silencio.
  • Generar un certificado final que detalle el proceso seguido, las fechas y los medios utilizados.
  • Mantener la trazabilidad completa del expediente, accesible para adjuntarla a la demanda.

Cuando esta labor la realiza un operador neutral especializado en gestionar MASC, la comunidad obtiene un documento con valor probatorio sólido y evita riesgos de inadmisión por defectos formales.

Conclusión: una obligación que puede gestionarse sin sobrecargar la comunidad

La Ley 1/2025 no pretende complicar aún más la gestión vecinal, pero sí exige un cambio de hábitos: antes de acudir al juzgado, la comunidad debe demostrar que ha intentado resolver el conflicto por vías extrajudiciales. Con procedimientos claros, trazabilidad y la intervención de un tercero neutral, esta fase puede convertirse en un trámite ágil y seguro.

Si tu despacho o comunidad quiere cumplir la Ley 1/2025 sin añadir tareas administrativas ni exponerse a inadmisiones, delegar la gestión del MASC en un tercero especializado y 100% online como CertiDEMANDA permite trabajar con tranquilidad: comunicaciones automatizadas, neutralidad acreditada y un certificado final listo para aportar al juzgado. Cuando lo necesites, puedo ayudarte a preparar más materiales o resolver dudas sobre esta obligación legal.

¿Qué ventajas ofrece un MASC frente a un procedimiento judicial?